Edificios abandonados que se convierten en villas ecológicas.

Muchas ciudades del planeta enfrentan un reto en particular: la desigualdad y falta de oportunidades. Sumado a la gentrificación y crisis económicas y de salud, la pobreza se encuentra a la alza y las alternativas cada vez son menos.

Hace falta repensar el diseño de las ciudades y comunidades en las que vivimos con ofertas arquitectónicas y de diseño que ayuden a reducir la brecha con alternativas dignas y asequibles.

En Harrisburg, Pensilvania el estudio The Bridge está convirtiendo una escuela secundaria abandonada en una aldea ecológica, que contará con una granja cubierta, 50 apartamentos para una variedad de niveles de ingresos, espacios comerciales y un espacio de trabajo compartido.

La compañía eligió Harrisburg como su primer sitio para abordar los problemas de accesibilidad y desigualdad en la ciudad. Alrededor del 30% de los residentes de Harrisburg viven en la pobreza, y los residentes de color tienen el doble de probabilidades de experimentar la pobreza que los blancos. Además, quienes viven en Harrisburg tienen acceso limitado a alimentos y productos frescos y saludables; la ciudad solo tiene un supermercado y las tiendas locales venden principalmente alimentos procesados. La granja vertical del puente producirá cultivos a los que los lugareños normalmente no pueden acceder.

Captura: The Bridge

The Bridge planea abordar esto continuamente, por ejemplo, monitoreando a qué tipos de productos los residentes no tienen acceso para poder integrarlo dentro del diseño.

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