Un hospital en un coche automatizado

La tecnología ha cambiado la forma en la que trabajamos, compramos, ahorramos y conocemos a nuevas personas. Los servicios personalizados se han vuelto la norma y gracias al apoyo de inteligencia artificial, tomamos mejores decisiones tanto en la oficina, como en el coche y en casa.

 

Sin embargo, una industria que no ha avanzado a la par de las demás en cuestiones de experiencia de servicio ha sido la industria de la salud. Si bien los relojes inteligentes y bandas deportivas utilizan big data para dar seguimiento al ritmo cardiaco, la experiencia en tratamientos de salud permanece desconectada y opaca.

 

AIM es un concepto diseñado por un despacho en Seattle que busca crear un ecosistema enfocado en el bienestar y provocar los mejores resultados en cuanto al cuidado de la salud. Funciona como un coche autónomo que se desplaza a tu casa o trabajo y cumple las tareas de una clínica móvil con todo el poder de la tecnología.

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Cuando el paciente ingresa a la estación, el piso automáticamente mide la postura, el peso y la masa muscular. La silla tiene sensores acústicos que miden la respiración como un estetoscopio. La pantalla frontal muestra interacciones con realidad aumentada que guían al paciente a través de la experiencia e incluso permiten que indique dónde le duele y detecta cualquier problema.

 

Una vez diagnosticado, el vehículo dispensa las medicinas correspondientes y abre la oportunidad para que doctores se pongan en contacto con el paciente y explique los siguientes pasos del tratamiento.

 

Se trata de un concepto que mira hacia un futuro a mediano plazo en el tratamiento y servicios de salud que puede servir de inspiración y guía para la industria.

 

¿En qué otras industrias podremos ver servicios personalizados de este tipo?

 

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